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Se inicia la cruzada española y mundial contra los no vacunados.

El virólogo del CSIC Luis Enjuanes, considerado el mayor experto en coronavirus de España, ha generado polémica por las declaraciones sobre los no vacunados que ha hecho a Radio Nacional de España durante la celebración del Foro Mundial de Pandemias, que se celebró en Madrid.

“Si usted no se vacuna, no puede ir a centros públicos y la Seguridad Social española no debería hacerse cargo de su tratamiento si el virus le ocasiona problemas de salud”.

Así de contundente manifestaba su opinión sobre los no vacunados el Doctor Enjuanes. Han sido muchas las declaraciones a favor y en contra de estas afirmaciones pero las más destacables son las de muchos sanitarios del Sistema Nacional de Salud que han salido a criticar las barbaridades que este individuo a soltado por la boca.

Es evidente, que este señor trabaja en un despacho y que no se pone delante de los pacientes no vacunados a decirles, como médico, que por el echo de no estar vacunados no se les va atender en un sistema publico de salud al que tienen derecho por el simple echo de ser español. Lo de Enjuanes debería de ser delito de odio, uno más argumentado y gestando actitudes de españoles contra españoles.

Estamos inmersos en la polémica del vacunare sí o vacunarse no. Es un hecho constatado que la vacunación frena, aunque no lo hace en seco, la propagación del virus y por lo tanto, el número de contagiados. Pero en vez de demonizar y convertir en delincuentes a las personas que no quieren vacunarse; ¿Qué tal si hacemos un esfuerzo por hacer que las personas que no quieren hacerlo, se replanteen su postura?.

Demonizándolos, insultándolos o ridiculizándolos en horas de máxima audiencia, no va a hacer que de repente el índice de vacunación suba hasta el 100%. Hace unos días, veía a Risto Mejide, tratando como si fuese imbécil en su programa a un informático que defendía su postura a no vacunarse, declarando de forma comedida y sosegada sus argumentos. Todo el equipo del programa realizó una esperpéntica e insultante entrevista, argumentando lo siguiente:

“¿Dónde queda mi derecho a no contagiarme?. Eres un cobarde, egoísta y un irresponsable”.

Esto espetaba el catalán en horario de máxima audiencia a un ciudadano que simplemente está tomando una decisión y está siendo responsable con ella. Benjamín, que así es como se llama la víctima de esta entrevista, aseguraba que según su criterio, la vacuna no le genera confianza, que prefiere esperar y que como es su cuerpo es su decisión.

El jurado borde de talent shows en 2014, cuando estrenaba “Viajando con Chester”, no podía estar más de acuerdo con una mujer que ante el aborto, argumentaba lo mismo que Benjamín: “es mi cuerpo, es mi decisión” decía la mujer a la que le habían practicado un aborto. Risto aplaudía dicho argumento. Es cierto que un aborto no es un problema de salud pública, (aunque la ultraderecha española quiera convertirlo en un problema ético y moral en toda España), pero si en este caso, el del aborto, aplaudimos que las mujeres puedan tomar una decisión sobre la interrupción voluntaria del embarazo, defendiendo que son dueñas de su cuerpo, debería de ser un argumento válido para, aquellos que no quieren vacunarse, que no quiere decir que sean antivacunas. Nadie hasta el momento se había planteado en convertir en enemigos publicos a personas que no se ponen la vacuna de la gripe, que en este caso, sí que son mucho mas numerosas que las que no quieren las de la COVID. Luego hablaremos de muertes por Gripe.

Pensar diferente es de locos, al menos eso es lo que piensan los cuerdos hostiles.

Si decides ser prudente con la vacuna, no inocularla y esperar, te tachan de antivacunas y de forma automática te conviertes en un delincuente antisocial y antiespañol, independientemente de que se sea igual de prudente y se estén tomando las medidas necesarias de distanciamiento, higiene, teletrabajo, mascarilla, etc…

Y esto es a lo que estamos acostumbrándonos en nuestro país, gracias a los medios de comunicación, que independientemente del color, ideología y dogma, se han puesto de acuerdo para demonizar a los no vacunados. La campaña de prevención contra el COVID, ahora consiste en gritar ¡A por ellos!.

Estoy convencido, de que Risto Mejide, no entendería, pero respetaría que una persona con VIH, por ejemplo, decidiese voluntariamente interrumpir el tratamiento o directamente, si existiese, no ponerse la vacuna. Porque él es muy de respetar las decisiones de los demás, siempre que las consecuencias de las mismas, no le afecten a él y como tiene la suerte de poder hablar a las masas, lo mejor es emprender una guerra contra los que no piensan como él. Quizá me equivoque, pero esto suena un poco a dictadura.

Llevamos viviendo con una pandemia que ha matado a mucha más gente que el COVID, más de cuarenta años. Pero tanto el tratamiento sanitario, como el tratamiento en medios es totalmente distinto, diría incluso que inverso.

Cuando apareció el VIH en 1981, los científicos apuntaban a que los contagios se reducián a unos cuantos y de determinadas maneras y por lo tanto, al no existir vacunas, era imposible atacar al virus. Fueron muchos años de experimentación, investigación y desarrollo científico y muertes para dar con un tratamiento, que a día de hoy, es más efectivo que el propio condón. Al menos permite a los hombres que mantienen sexo con hombres y a toda la población mundial, mantener sexo con personas positivas sin miedo a contagiarse. Aunque para ser más correctos, sin miedo a que le trasnmitan el virus, porque el vih no se contagia, se transmite. Pero como para ello hay que follar, y ahí ya entra el virus de la moralina, todo se ralentiza. No olvidemos que al igual que el COVID, el VIH sigue siendo un problema de salud pública.

  • ¿Cuándo se iniciaron las investigaciones para dar con una solución al VIH?

Cuando el numero de infectados aumentó exponencialmente y entre ellos había personas de todas la clases, nacionalidades, colores, de todas las religiones, sexos e identidades, mujeres, niños, pobres y ricos. Magic Jhonson el triunfador deportista, que ha sido una visibilización muy importante para el virus del VIH, confesaba que lo tenía y este fue uno de los muchos pasos que se dieron para avanzar en la erradicación del virus.

No se trata de la misma enfermedad, pero han demostrado tener el mismo poder. Infectan a todo el mundo, sin preocuparse en quien es.

Un estudio realizado en la Universidad Sun Yat-sen en Cantón; China. Evidencia que el SARS-CoV-2- virus responsable del Covid-19- utiliza la misma estrategia que el VIH para evadir el ataque del sistema inmune. Un equipo de especialistas, liderado por el virólogo Zhang Hui, recolectó células T asesinas (células inmunes producidas por personas después de haber superado una infección) de cinco pacientes recuperados de Covid-19, pero éstas no resultaron efectivas. Se descubrió que les faltaba la molécula conocida como complejo principal de histocompatibilidad (MHC).

Los investigadores coincidieron en que ambas enfermedades tienen el poder de eliminar esas moléculas en la superficie de las células, utilizadas por nuestro sistema inmune para identificar y combatir infecciones. Con los resultados claros, los investigadores advirtieron que “la similitud en las características y tácticas utilizadas por ambos patógenos podría significar que el mundo tendrá que adaptarse a una vida con el coronavirus, tal vez indefinidamente”.

Ante este panorama, descrito y presentado por científicos, no por Risto Mejide, encontramos que ambos virus trabajan de forma similar, y que más vale que nos acostumbremos a vivir con él.

El VIH responsable del SIDA (recordad que no es lo mismo tener VIH que SIDA) nacía en 1981, no fue hasta pasado el año 2012 cuando se dio con tratamientos efectivos que nos llevaron a que en 2016, pudiéramos decir aquello de INDETECTABLE = INTRASNMISIBLE. Pero no olvidemos que han muerto ya 38 millones de personas y que cada año, son cerca de 700.000 las que perecen a causa del SIDA, un porcentaje importante lo hace en zonas como África o paises subdesarrollados.

Si miramos a otros virus, el Ébola, por ejemplo, se descubría en 1976, la vacuna llegó en 2006, para la Malaria tuvieron que pasar muchos años para dar con un tratamiento de profilaxis, ya que la vacuna no existe. Para la viruela pasaron cuarenta y dos años, casi el mismo tiempo que la Hepatitis B. Tras la masacre mundial de 1918 con la gripe, no llegó una vacuna hasta 1945 y aún en día se sigue trabajando en mejorar el desarrollo de la vacuna contra la gripe.

En USA durante el año 2019 murieron 28.000 personas de gripe y se infectaron 380.000 personas. En el mundo murieron 102.897 personas. En España se supero la incidencia pasando a 270c/100.000 habitantes. Y todo ello a pesar de las vacunas y de estar involucrado en su investigación el gigante médico Maurice Hillmerman, un microbiólogo estadounidense que se especializó en vacunología y logró desarrollar más de 36 vacunas distintas.

En la actualidad, en el momento de escribir este articulo, apenas llegamos al 42% de la población mundial con la pauta completa, y vemos como, por ejemplo África, acaba de llegar al 7% de población vacunada.

  • ¿Con esto que quiero decir?.

Las vacunas son parte de la solución, no la solución. Y creo que es suficientemente razonable, que haya personas que se cuestionen la efectividad de las mismas, porque con virus similares al que produce el COVID-19, se ha tardado mucho tiempo en dar con las vacunas, y aunque nadie duda de que se ha invertido mucho y mucho esfuerzo, la del Covid ha llegado en apenas un año. Sí, frena y sí, reduce la presión hospitalaria, y sí, si te contagias es probable que los efectos sean los de una gripe común, pero no hace que la enfermedad desaparezca. Y eso, no seré yo quien diga lo contrario, es una buena noticia. Pero no es una garantía de que el virus pueda mutar o se haga resistente.

No podemos instalarnos en esta posición guerracivilista permanente que tenemos en este país ante todo. No somos unos contra otros, aunque el ADN español implique la bipolaridad de comportamientos motivados por lo que es mejor para todos es lo mejor, porque la historia nos demuestra que las vacunas nos inmunizan en gran medida, pero no hacen desaparecer todas las enfermedades. El miedo es humano y no olvidemos que ahora, la información, los medios, las redes no hacen más que infundirnos miedo. Pero ya que el miedo es libre, dejadnos que al menos escojamos a lo que queremos tener miedo. Y es humano, que en este caldo de cultivo, haya miedo a la vacuna.

 

Animo a todo el mundo a que se vacune, pero también a que respetemos a quienes no quieren hacerlo. No con esto estoy defendiendo ni posicionándome en una postura de negacionismo, el covid existe y está matando, pero obligar amenazando a restar derechos y libertades a quienes no quieran hacerlo, nos pone en una tesitura tan grave como la que tenemos ante la realidad de que hay personas en este mundo, que jamás se van a poder vacunar, países que no pueden administrar la vacuna y esto sí que resulta apocalíptico.

Si tan importante, necesaria y efectiva es la vacuna y lo que aquí prevalece es la supervivencia y el bienestar general las farmacéuticas deberían de liberar las patentes, para abaratar costes y que sea mas fácil el acceso.

Lejos de eso, ahora llega la tercera dosis, junto a la llegada de una sexta ola, más facturación para las farmacéuticas. Exactamente igual, que el motivo de que la vacuna para el VIH no exista. De 3.700 a 9.300 € cuesta el tratamiento antirretroviral por persona y año en España a la seguridad social. Eso es mucho dinero…. y ya sabemos, aunque nos joda, que somos lo que tenemos en el banco y una mina económica como el COVID no se deja escapar.

Por lo tanto, dejadnos tener miedo a lo que nos dé la gana, no a lo que nos dicten.


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