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AUTE

Escrito por el 5 abril 2020

HA DEJADO NUESTRO PLANETA UN AMANTE DEL AMOR Y DE LA BELLEZA. CANTAUTOR IMPRESCINDIBLE, POETA, CINEASTA Y ESCULTOR.

Si la obra de Luis Eduardo Aute debiera ser definida a en una sola canción, pocas reflejarían mejor su espíritu artístico y político, amén de su relevancia en la cultura popular hispanohablante, que ‘Al Alba’. Compuesta originalmente en 1975 para Rosa León, Aute la reinterpretó y regrabó en 1978 para su disco «Albanta», el más celebrado, y ahora que Luis Eduardo Aute, ya no está con nosotros, es la pieza que más brilla en su extenso repertorio musical. La canción que le resume.


Miles de buitres callados, van extendiendo sus alas.
No te destroza, amor mío, esta silenciosa danza.
Maldito baile de muertos, pólvora de la mañana.
Presiento que tras las noche...
Al alba, al alba.....

Ha fallecido en Madrid a los 76 años. Cantautor, pintor, escultor y cineasta, se convirtió en una figura imprescindible, en el escaparate de la cultura española. Su estado de salud no era el mejor desde que sufriera un infarto en plena gira en agosto de 2016. Llegó a estar en coma, pero meses después se informaba de su asombrosa recuperación. Desde entonces, eso sí, no había vuelto a hacer más apariciones públicas.

© PEPE CASTRO

Aute nacía en 1943 en Manila, Filipinas, donde residía su familia materna y su padre, un barcelonés hijo de andaluces. Su biografía indica que a muy temprana edad mostró cualidades para el dibujo y la pintura, y se apasionó por el cine gracias a ‘La ley del silencio’ de Elia Kazan y ‘Niágara’ de Henry Hathaway (la que convertiría en un icono sexual a Marilyn Monroe). Cantó por primera vez en público con tan solo ocho años, interpretando ‘Las hojas muertas’ de Jacques Prévert al frente de la orquesta de un hotel. Con esos antecedentes, a nadie le sorprendió que, mientras cursaba estudios de aparejador en la Politécnica de Madrid, formara grupos de rock como Los Sonor (germen de Los Bravos) o Los Tigres, escribiera y dirigiera sus primeros cortometrajes y expusiera sus trabajos pictóricos.

La de Aute y ‘Al Alba’ es, además, la historia de una canción que se inserta de forma magnífica en el complejo contexto político y social de finales de los setenta. No sólo como relato personal de la propia personalidad compositiva de Aute, sino también como reflejo de las tensiones, la incertidumbre y la censura que atravesaban el corazón de España en las postrimerías de la dictadura franquista. Pese a que ‘Al Alba’, en apariencia, sólo sea una balada de amor.

Originalmente, eso sí, no iba destinada al propio Aute. Al igual que otros compositores de la época, Aute pensó en ‘Al Alba’ como en una canción para Rosa León, incluida en su LP de 1975. Tardaría tres años en volver a apropiarse de ella, ya en Albanta, y modificada bajo la batuta a la producción de Teddy Bautista, cuyas ideas perfilarían ese disco de aspecto raro pero sin duda espléndido, en uno donde Aute se acercaría a la cima de su producción musical.

Cuando León interpretó ‘Al Alba’, por su parte, lo hizo con una clara tonalidad política. O al menos eso se interpretaba de una música cuyas simpatías por la izquierda española eran conocidas, en una época de deshielo franquista, donde cualquier gesto público podía tener una significación ideológica. La melodía compuesta por Aute y una letra impregnada de un profundo significado metafórico, condujeron a una lectura inevitable: «Al Alba» era un canto a los últimos fusilados por el franquismo.

La censura, aún presente, impedía escribir con trazo gordo, una condena a los últimos fusilamientos y a la pena de muerte, de modo que Aute, o cualquier otro cantautor que se decidiera a criticar cualquier aspecto de la dictadura.

El resultado es que, «Al Alba» es una canción de profunda carga sentimental, una narración encendida a través de un teórico desamor de la soledad, la mundanidad y la terrible crueldad de la pena de muerte.

UNA VIDA LLENA DE TRIBUTOS

Son muchos los discos tributo que se han producido en torno a la figura de Aute. «Giralunas» reunía en 2015 a Natalia Lafourcade, Xoel López, Soleá Morente, Enric Montefusco, Miguel Poveda, entre otros. También conciertos, como el que se celebró bajo el nombre de «Ánimo Animal», que reunió en 2018 en el WiZink Center de Madrid a Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Massiel, Víctor Manuel, Dani Martín, Jorge Drexler, Pedro Guerra, José Mercé y Rozalén. Un año después en la misma plaza, otro en el que actuaron Paco Ibáñez, Maria del Mar Bonet, Marina Rossell, Sisa y Roger Mas con artistas contemporáneos y dispares como Estopa, Els Amics de les Arts, Quique González, Andrés Suárez y Depedro. Son muchas las muestras de cariño y los homenajes que Aute ha podido disfrutar durante su vida, por parte de sus compañeros de profesión.

DE UN GRANDE A OTRO GRANDE

Es la única frase que se me ocurre para titular este momento único que José Mercé brindó, interpretando y «aflamencando» el tema fetiche, el tema que como decía al principio, resume a Luis Eduardo Aute.

Lo decía Mecano, con su homenaje a Dalí: «Andamos justos de genios». Y hoy se nos ha marchado otro. Un cantautor que marcó una época, que amó a la canción protesta y tatuó en nuestra memoria colectiva, obras musicales imborrables. Gracias Aute.

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