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DEBATES, MENTIRAS Y PROMESAS VACIAS…

Escrito por el 26 abril 2019

AL QUE NO QUIERE CALDO, LE DAN DOS TAZAS.

Esta semana los habitantes de España nos hemos empachado del caldo sucio de la política, en la recta final de campaña. Patriotas, salva patrias, magos, prestidigitadores y felones. Primero fue el debate sobre los debates. ¿Cuántos, dónde, cuándo y con quién?.

Parece que aquí seguimos pensando qué es mejor la cantidad que la calidad y que tener a los candidatos repitiendo a pie juntillas su “argumentario” durante dos días seguidos, lanzándose golpes bajos e intentando demostrar “quien la tiene más larga”, la dignidad según ellos, sería era lo mejor.

Y así fue, dos debates separados por apenas 24 horas en las que a los electores se nos dejó escaso tiempo a la reflexión, yo diría que ninguno.

Resuelto el tema de si uno o dos llegó el de ¿Dónde?. Atresmedia, el grupo privado pegó primero, propuso fecha a los 5 candidatos y todos aceptaron. A rebufo, o al menos eso pareció, TVE propuso el suyo e invito a los 4 con representación parlamentaria. Y ahí fue cuando llegó el dictamen de la Junta Electoral Central que lo lió todo un poco más, prohibió la participación del último en competencia y escenificó que “sí hay quinto malo”. Entonces vino la cancelación del candidato-presidente a los de la privada y la recontra programación de los de la pública. Después vino el recule del candidato-presidente y de TVE des-recontra-programando. Dos debates en 24 horas.

Imagen del debate celebrado en Atresmedia

He de confesar que el empache a mí me empezó antes y me dejó K.O. Así que el primer debate lo escuché de fondo mientras vomitaba por una feroz gastroenteritis. Como algunas de las respuestas de los candidatos me daban arcadas. Llegue a dudar qué era lo que me hacía vomitar, si mi aguda gastrointeritis o los repetidos y aburridos argumentos de algunos.

De este primer debate todos se declararon ganadores y los medios, según afinidad del grupo económico/ideológico al que pertenecen, también eligieron a su vencedor dándole portadas y madera los demás.

Hablaron de vivienda, política territorial, violencia de género, economía, inmigración, empleo, etc. De todo lo importante claro, de todo eso que hablan cada cuatro años cuando hay elecciones, pero que se les olvida cuando logran lo que quieren, llegar al gobierno.

Seguro también hablaron de sanidad pero no tengo muy claro lo que dijeron porque mientras ellos debatían yo seguía vomitando y esperando que llegara una ambulancia más de una hora y también espere un buen rato después a ser  atendido en el hospital, pero esto no va mí. Porque a mi lado habían otras decenas de pacientes que llevaban esperando más de 5 horas a ser, al menos clasificados en el triaje del hospital. No sé si ellos siguieron el debate, ni si escucharon las propuestas para mejorar la sanidad y no sé si sentados en la sala de espera se las creyeron… Yo no mucho. Esa noche si me creí en cambio la profesionalidad y dedicación del equipo sanitario y comprobé que son las promesas incumplidas de los políticos las que entorpecen su trabajo y debilitan la sanidad pública.

Promesas que aunque no convencen sí adormecen. Los calmantes surtieron efecto. Me desperté en una sala saturada y con más camas. Enfermeras y médicos haciendo sus rondas, comunicando diagnósticos y dando altas. Ya me puedo ir a casa con tratamiento e indicaciones, sobre todo “No consumir nada que le irrite”. Lo que no me dijo la doctora es si eso incluía ver el segundo debate. Así que marché a casa, descansé y esperé la noche para salir de dudas.

Ya casi recuperado, el segundo debate si lo pude ver completo, aunque no dejaron de venirme algunas arcadas. Sánchez, el presidente-candidato, recibiendo ganchos de Casado y Rivera los “Gemeliers” de la nueva derecha y el otrora incendiario Iglesias, ejerciendo ahora de árbitro y echando un capote a Sánchez, paradójico entre antitaurinos.

Regalos envenenados: Tesis doctoral supuestamente plagiada versus oda ultraderechista a Abascal. Así arrancaban nada más llegar los aspirantes a ocupar el sillón presidencial de La Moncloa. Daba igual del tema que tocaba debatir en cada momento según condujeran los presentadores, porque los candidatos iban a lo suyo sobre todo Rivera y Casado más interesados en asestar golpes certeros a Sánchez y algún que otro zasca contra Iglesias, que en exponer a fondo sus propuestas a los posibles votantes. Momentos en los que apenas se les entendía a causa de interrupciones mutuas que rozaban el histrionismo.

Todos querían aprovechar al máximo esa segunda vuelta que parecía ser el cierre de campaña. Hablaron de feminismo y violencia machista y en este punto también hubo rifi-rafe. «¿En una relación sexual un silencio es un sí?» pregunto la moderadora y Casado respondió que él era “hijo de una madre, marido de una esposa y padre de una hija” como argumento para legitimarse feminista y defensor de la igualdad, pero apeló a mencionar una norma de 1822: «El consentimiento está regulado desde el Código Penal de 1822» como contestación a que Pablo Iglesias y Pedro Sánchez defendieran la modificación del código penal para que solo SÍ sea SÍ y para eliminar el tipo de abuso sexual.

Pablo Casado y Albert Rivera, los candidatos de “las derechas” se enfrentaron en una guerra total entre ellos por el paro y el aborto. Sánchez dio por perdido cualquier pacto con ciudadanos y aireó su mensaje de miedo a Vox. Iglesias desde su papel autoproclamado de árbitro les afeó la falta de educación y con tono sosegado de “Jedi» logró venderse como apoyo necesario y garantía de un gobierno progresista.

Mentiras se dijeron una cuantas. Y fueron las pensiones, el precio de la luz o la creación de empleo las que dejaron en evidencia la falsedad de los candidatos. Los inmigrantes también fueron presentados como bomba sucia, como problema, como sujetos de derechos o como mera herramientas para poder salvar las pensiones.

Inmigración en campaña.

ESCUCHA EL PODCAST DE INMIGRACIÓN EN CAMPAÑA.

Mientras, Casado, avivó el discurso del «efecto llamada» atacando a  Sánchez. El presidente candidato reafirmó su viraje de posición frente las devoluciones en caliente y se comprometió, otra vez, a retirar las concertinas. A su vez Iglesias invitó a Sánchez a visitar un CIE’s juntos y exigió el cierre de dichos centros de internamiento llamando la atención sobre los derechos de los recién llegados. Ciudadanos dejó claro que quiere solo un tipo de inmigración, clasificada, educada, integrada, hecha a medida, según Rivera “La que nos conviene”.

Señores candidatos, la suerte está echada. Sus propuestas, promesas y compromisos ya fueron expuestos y sus intenciones se adivinan a la legua así que ojito electores….

Ufffff!!!! qué empache!!!. Me olvidé de la indicación de no consumir nada irritante y aquí estoy otra vez revuelto y sin tener muy claro todavía por quien votar el próximo domingo, si es que alguno se lo merece.

Como decían Los Rodriguez:

Palabras más, palabras más, palabras menos,
es lo que menos te puedo dar, es lo de siempre.
Palabras nuevas, palabras llenas de remordimiento,
palabras que se lleva el viento,
palabras menos, palabras más.

¿Qué nos merecemos nosotros?


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